REGLAS DEL JUEGO
POR RUBÉN PARODIInteresantes palabras del Lic.
ALBERTO BARREDA ROBINSON
En la presentación del libro “Mujeres y punto, diez años de experiencia ciudadana” este mes de octubre.
“Distinguida doctora Laura Carrera, autora del libro “MUJERES Y PUNTO, DIEZ AÑOS DE EXPERIENCIA CIUDADANA”.
Estimada amiga Natalia Vidales, muchas gracias por la distinción de que por tu conducto me han obsequiado para tomar parte en este importante acto político cultural.
Estimados amigos, señoras y señores:
Agradezco cumplidamente a mi amiga Natalia Vidales, la deferencia de invitarme para participar en este interesante e importante foro.
El equilibrio es el resultado de dos fuerzas. Pero si las dos fuerzas son absolutamente y para siempre iguales, el resultado será la inmovilidad y por consiguiente, sería la negación de la vida. El movimiento es el resultado de una preponderancia alternada. Veámoslo desde el punto de vista de la política y del genero.
En la balanza de la vida, la impulsión dada a uno de los platillos, determina necesariamente el movimiento del otro platillo. Es la lucha de los contrarios. Los contrarios obran así sobre los contrarios, en toda la naturaleza, por correspondencia y por conexión analógica.
La vida entera se compone de una aspiración y de un soplo; la creación es la suposición de una sombra para servir de límite a la luz; de un vacío, para servir de espacio a la plenitud del ser; de un principio pasivo fecundo para apoyar y realizar el poder del principio activo generador.
Toda la naturaleza es bisexual y el movimiento que produce las apariencias de la muerte y de la vida es una continua generación.
Puede pensarse que Dios ama el vacío que ha hecho para llenarlo; la ciencia ama la ignorancia a quien ilumina; la fuerza ama la debilidad que ella sostiene; el bien ama el mal aparente que glorifica; el día está enamorado de la noche, y la persigue sin cesar girando alrededor del mundo; el amor es a la vez una sed y una plenitud que tiene necesidad de expansión. Aquel que da recibe, y el que recibe da movimiento; todo es un cambio perpetuo.
Intuyo que las damas que han motivado cambios con Mujeres y Punto, conocen la esencia de las estructuras sociales, conocen la ley de ese cambio inmanente en el movimiento de fuerzas; saben de la existencia de la proporción alternativa o simultánea de esos principios.
La complejidad de la vida moderna que no acaba de llegar y es materia que la doctora Laura Carrera entiende cuando en alguna de sus conferencias, dice: “Sin duda, uno de los avances más importantes de la humanidad, y que vivimos en el siglo XX, fue la revolución que hicimos las mujeres para nosotras mismas.
Se derrumbó una serie de mitos sobre el mundo femenino. Entre ellos, nos tocó enfrentar el complejo tránsito de la exclusivamente mujer-ama de casa a la mujer asalariada. Y todos los modelos de mujeres convivimos en un mundo que comenzamos a cuestionar con mayor rigor. Atrevernos fue la actitud contestataria que se reafirmó en todos los ámbitos de nuestra vida: desde la música, la literatura, las artes, y la política, la moda........” (Hasta aquí la cita)
Es esencial que todas las personas reflexivas se dediquen a pensar en el equilibrio de fuerzas, que unos necesitamos de otros, las mujeres de los hombres y los hombres de las mujeres, que somos inmanentes, porque esa actitud puede constituir en gran parte la solución de los problemas sociales tanto a niveles nacional y mundial que hoy enfrentamos.
Aun cuando los problemas son muchos y complejos, algunos pueden solucionarse con relativa rapidez, siempre que haya sentido común y predomine el interés; otros requerirán un planteamiento previsor y mucha paciencia, a medida que se dan uno tras otro los pasos necesarios que llevarán al equilibrio de valores humanos, con actitudes mentales que nos lleven a moderar esas relaciones humanas con nuevas actitudes mentales, respecto a las correctas relaciones humanas. Si reconocemos la esencia del equilibrio en la expansión de la conciencia humana y comprendemos la evidente diferencia que existe entre el hombre primitivo y nuestra inteligente y moderna humanidad, tendremos bases de inquebrantable optimismo respecto al destino humano a la luz de actitudes de justicia social.
No obstante es necesario comprender que las mujeres y los hombres somos diferentes, y tenemos capacidades y necesidades distintas. Ser diferente no quiere decir ser inferior.
Hoy, a pesar de las dificultades de orden práctico para la aplicación del pleno derecho de la mujer a acceder a los mismo puestos laborales y políticos del hombre, a nadie en su sano juicio se le ocurrirá decir en voz alta ( por lo menos en nuestro entorno occidental), que las mujeres no son libres.
Luego, si lo son, admitámoslo con todas las consecuencias. Hora va siendo de que, sin argumentaciones que ya no tienen mas valor que el de la anécdota, digamos lo que pensamos con valentía.
Estimados amigos:
La mujer no piensa de manera diferente al varón. Si deseamos reflejar toda la verdad tendíamos que decir que, además de interesarse por los mismos problemas, se preocupa por otras parcelas de la vida que la atañen mas directamente, en su calidad de madre y esposa. Como mujer, hasta hoy, debe luchar mucho más que nosotros por cada centímetro de libertad y justicia que le va arrancando a la sociedad. No solo tiene que demostrar lo que vale, sino que se le exige mucho mas que al varón para poder alcanzar las mismas metas.
Seguir explicando las cualidades o defectos de la mujer, sería seguir el juego a los que las discriminan. La mujer, y esta es la realidad constatable en el día a día, tiene virtudes y defectos como el hombre. Las diferencias, si existen, se deben a una cuestión cultural y no a estructuras cerebrales diferenciadas. ¿No será nuestra “igualdad”, como sucede en la física con los mismos polos, se repele?
Quizá esta “igualdad”, reconocida tardíamente por nosotros, sea una de las razones de la lucha que algunos sectores de la sociedad pretenden prolongar en el tiempo. Si es igual, pensaran algunos, tendremos que compartir nuestro “poder” o protagonismo con ellas.
Muchas Gracias.
Lic. Alberto Barreda Robinson
Hermosillo, Sonora, a 5 de Octubre de 2004
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