Fantasma

por Gisela Arriaga

Me verás caminar tiernamente envejecida. Mi rostro color arena revelará mi verdadera edad, veinte lunas después del último encuentro; vestirá de azul intenso, llevará el cabello largo, la boca y los ojos serán los mismos, las manos serán otras; caminará más al lado mío y yo no me daré cuenta; admiraremos las mismas cosas. Afuera el invierno habrá á llegado, y tendremos mil ventanas por donde observar el lento caer de la nieve, mas nosotros seguiremos con los ojos puestos en la belleza.

Decenas de caballos volarán por nuestras frentes agrietadas. Será de día, escucharás la voz de mi conciencia y presentirás mi cercanía. Habrá estirado un poco el corazón, mi piel ya no será la misma. Pasaremos de frente sin reconocernos, faltará poco para volver a nacer. Una gota de sudor resbalará á lentamente por mi rostro. Será raíz, calabaza madura, fruto, hoja seca. Será otra vez yo, conciencia antes que todo, completa: uñas, arrugas, poros, cabello lacio, un poco de maquillaje debajo de los ojos.

Sabrá ya del juego que me llevará á a las entrañas de la tierra.

Aún no habremos de reconocernos, me pensarás fantasma, viento alucinado; exigirás el boleto de ida y de regreso por las mil venas del desafío. Pintarás mariposas de colores sobre mi espalda, y agotarás el perfume de mi cuerpo.

Sabrás que soy yo. El tiempo habrá á terminado por consumir cualquier resquicio de felicidad furtiva, y será á inútil gritar, querer regresar al principio de principios, al punto en donde las campanas desataron su canto. Será inútil hablar de mañanas agazapadas. Habrá á amanecido mil veces, y una y otra vez saldrá á el sol, y nosotros lo habremos tocado, y nos habremos alimentado de él, y él de nosotros. la luz será á cada vez más intensa y dejará traslucir mi esqueleto, verás cada uno de mis huesos, y escucharás el lento fluir de mi sangre aprisionada. Habremos llegado al momento del descubrimiento, y a los ojos y las manos, y los brazos saldrán a flote.

Las ventanas seguirán abiertas, y la nieve formará á figuras al caer en las ramas de los á árboles. Volarán serpientes venenosas y estrellas fugaces; decenas de serpentinas colgarán a lo largo del gran pasillo. Será á fiesta. Habrá á luz.

"No partí al mar" - te dirá quedamente -, "me quedé a escuchar los gritos del mundo; a cargar el dolor sobre mi espalda. He grabado las voces de los que se creen eternos, de los que mastican corazones, de los que tienen el rostro cubierto de escamas, más yo estuve con los otros, limpié sus rostros resecos por el frío, y me cubrí de inmensa desesperanza. Lloré, me abrí las venas. Ellos creen en el amor".

Nunca esperé tu regreso, siempre estuviste cerca.

"He cortado rosas", "he amado mucho", "he soñado con huertos de manzanas y duraznos", "he desprendido las espinas", "he tocado el paraíso y el infierno".

No tocarás nunca mi mano, ni yo la tuya; serán los ojos el punto de cercanía, "el pretexto", ¿lo recuerdas? El puente entre la realidad y la imaginación. De nuevo tú y yo lo sabemos, ahora que somos más que fantasmas, tiernas llamas que se desvanecen, pájaros blancos, huellas en la nieve. Tomaremos agua del viejo pozo, estrenaremos pasos, movimientos, ya no habrá más evidencia que la vida, ni más júbilo que el del reencuentro.